Al andar se hace camino…

Al andar se hace camino…

Siempre que necesitamos desplazarnos de un lugar a otro, eso implica que vamos haciendo una huella y que lamentablemente en esa huella va dejando de existir la vida que antes habitaba ahí.

Cuando llegamos a nuestro terrenito acá en Brasil, esto era lo que aquí llaman “mato” o mata atlántica del nordeste brasilero, un bosque bastante denso y de troncos en su mayoría delgados y de poca altura. Poco a poco tuvimos que ir cortando para comenzar con la construcción de la casa, luego de una huerta y posteriormente abrimos paso para desarrollar los espacios de cultivo en distintos puntos del terreno. Comenzamos a desplazarnos hacia donde mi vecina July, también a caminar hacia donde Lauri, hacia donde Chino y Katia; siendo estos mismos desplazamientos los que comenzaron a causar algún grado de erosión, y más aún debido a que no todas las personas decidían tomar la misma ruta, ya que algunos rodeaban un árbol por el costado derecho y otros por el izquierdo, unos tomaban línea recta y otros la hacían curva; los tránsitos comenzaron a aumentar y comenzamos a percibir que estábamos haciendo un tremendo daño, tan solo con nuestro andar.

En los circuitos de tránsito se fue apagando la vida que existía ahí, y no solo en los circuitos, sino que, considerando que estamos en clima tropical donde existen serpientes, alacranes, cuncunas de fuego y otros habitantes que pueden llegar a ser un tanto peligrosos para los seres humanos, tuvimos que comenzar a barrer las hojas en todo el entorno cercano a la casa y cada vez fue más y más. Antiguamente, los indígenas practicaban la quema en cierto perímetro donde se aposentaban por un tiempo determinado, para así proteger a sus familias. Sin embargo, ellos andaban de nómades y cuando emprendían viaje, esos espacios lograban ser recuperados por acción de la naturaleza. Pero como este no es nuestro caso, y pretendemos quedarnos por largo tiempo, esa sería la solución más errada en la que se podría pensar.

Gracias a la llegada de mi hermana Katia, que es ecóloga paisajista y bien entendida en estas temáticas, decidimos desarrollar un plan de circulación que nos permitiera a todos transitar por un lugar delimitado y así poder transformar espacios en verdaderos lugares de generación de vida y trabajo en regeneración de suelos. Una vez determinando cuales serían los caminos de circulación, los trazamos con cal y comenzamos con el traslado de piedras que conseguimos por ahí. Así se fue haciendo el camino y mágicamente se fueron abriendo los espacios que por el momento hemos decidido dejar en plan de recuperación de suelos y aquellos que están siendo cultivados. Digo mágicamente porque al ir haciendo los caminos, fue cada vez más fácil diseñar lo que se haría entorno a éstos.

Los espacios de recuperación, están siendo protegidas con chip de madera (la misma que salió al abrir los caminos), restos de poda y paja. Así se potencia la descomposición de esta materia orgánica, genera retención de humedad, nutrición del suelo, se activa la vida en el él y se genera una rica capa de materia orgánica que permite el desarrollo de los árboles existentes y de plantaciones futuras. Aquí está prohibido el ingreso de niños y los adultos deben entrar con suma precaución.

Finalmente hemos conseguido diseñar un lugar armónico, donde podemos habitar nosotros en coexistencia con la naturaleza.

Si pienso de forma crítica, cometimos un error, esto lo debimos hacer desde un comienzo, debió ser lo primero, sin embargo, cada aprendizaje tiene su tiempo y esto lo hemos aprendido ahora, y es este el momento en el cual lo hemos podido desarrollar y compartir para otros.

Cambio Climático

Cambio Climático

Muchos de nosotros hemos escuchado hablar del cambio climático, del efecto invernadero o del calentamiento global, sin embargo, no todos entendemos muy bien de qué se trata, como se ha producido y menos aún, qué es lo que podemos hacer al respecto. Pues bien, el cambio climático consiste básicamente en que la temperatura media de la tierra va en constante aumento, debido en gran medida, al incremento de las emisiones de gases; siendo éstos los responsables de retener el calor en la atmósfera y sobrecalentando la tierra, dando paso a lo que llamamos efecto invernadero o calentamiento global.
Como consecuencias del cambio climático, se observa que a medida que sube la temperatura, se van derritiendo las capas de hielo que aún perduran, provocando un aumento en el nivel del mar, las condiciones meteorológicas se hacen extremas pasando por inundaciones o inmensas sequías, tornando un escenario difícil para la supervivencia de algunas especies, para la agricultura y por qué no decirlo, también para la especie humana. Ejemplo de importantes desastres, tenemos los deshielos del Himalaya y los andes, el desborde del río Kosi y el mes más seco en 80 años en la India.
En la historia, ha existido una variación de 9 grados Fahrenheit entre la era del hielo y las temperaturas actuales. Según el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), la temperatura promedio del planeta incrementó alrededor de 1.3°F (0.75ºC) en el siglo XX y va a incrementar de 3 a 7°F (2 a 4ºC) más en este siglo; siendo el incremento más importante de los últimos 10.000 años.
Cabe mencionar, que existen ciclos naturales de enfriamiento y calentamiento global. Sin embargo, estos ciclos naturales se han visto fuertemente intervenidos por la acción humana, tales como, el incremento en la emisión de CO2 por el uso de combustibles fósiles, la urbanización y la deforestación.
Es importante reconocer que la suma de nuestras acciones cotidianas, tienen un efecto directo sobre el cambio climático. Está en nuestras manos el control de esta situación.
Qué podemos hacer
Reduce tu huella de carbono, lo que en palabras simples, significa reducir tu uso de energía.
Si tienes la posibilidad de autonomizar tu gasto energético con la implementación de energías limpias como paneles solares, es lejos el mejor aporte que podrías hacer.
Disminuye la demanda de bienes y servicios que producen altas emisiones de CO2.
Utiliza menos el auto (por cada litro de combustible, se liberan 2,5 kg de CO2).
Recicla, puedes ahorrar más de 730 kilos de CO2 al año al reciclar el 50% de la basura que se produce en casa.
Reduce al máximo tu gasto energético en casa (apaga la tele, usa ampolletas de bajo consumo, no dejes enchufados cargadores, etc).
Si reduces la calefacción o el aire acondicionado en un grado con respecto a como sueles usarlo, ahorrarás un 7% de lo que gastas de forma usual.
Utiliza menos papel o prioriza por el papel reciclado, ya que la industria papelera es el tercer emisor más grande de gases con efecto invernadero.
Aumenta las áreas verdes sustentables, puedes plantar árboles (1 árbol absorbe 1 ton de CO2 en su vida), hacer techos verdes, huertos y jardines de bajo consumo hídrico.

Trabajo de Hormiga

Trabajo de Hormiga

En lo nuestro, se avanza poco a poco, estamos entre la construcción de nuestra casa y empezando con el proyecto de huerta e invernadero, hay días en que se avanza más en una que en otra cosa. Y con ese “se avanza poco a poco”, me nace compartir que desde que llegamos aquí me ha dado vuelta eso de trabajar a diario en pequeñas cosas; traer una planta nueva a casa, el encuentro con la aguja, el hilo y la tremenda satisfacción que genera el coser una funda para un sillón; el sembrar una nueva semilla, vivenciar la construcción de ladrillo sobre ladrillo, pintar un ropero, disfrutar el cocinar, hacer el camino de entrada, colocar una lámpara. Esas actividades para las que no destinaba tiempo, o que simplemente consideraba carentes de importancia. Un hacer al que me gusta llamarlo trabajo de hormiga y que genera la satisfacción del tamaño de un elefante. Y así es como me cuestiono por qué en nuestra sociedad estamos perdiendo algo tan valioso, por qué se dejó de valorar todo lo que se hace con nuestras manos, cómo fue que empezamos a trabajar para otros sin pensar en lo que queremos para nosotros, en qué momento dejamos de considerar que nuestra opinión-acción es importante, cómo ocurrió que pasar un tractor reemplazó al arado, todo se mecanizó y todo se aceleró, para ir más rápido quien sabe a dónde.

Es urgente volver al trabajo pequeño que se hace grande; hacer hogar, vivir las casas y la familia, trabajar por objetivos comunes desde las juntas de vecinos, centros de padres en las escuelas, potenciar la generación de espacios comunes como plazas, activar la vida de barrio, de las comunidades. Cada uno aportando lo suyo y juntos creando lo nuestro, lo real, las verdaderas necesidades.

En estos días posteriores a una luna llena de gran intensidad que revolvió el mar y luego de subir y subir la marea, comenzó a recogerse y me he encontrado con una realidad que solo antes había visto en documentales sobre el plástico y el mar. Fuimos a la playa y estaba llena de restos de bombillas, bolsas, papeles de plástico, botellas, envases y miles de desechos que en su mayoría eran de plástico. La sensación fue fuerte, entre pena, rabia, desilusión, y miles de emociones conjuntas que en resumen me llevaron a constatar nuevamente, que la situación de la basura ya está llegando a su límite máximo y que nuestra humanidad está por muy mal camino. En un comienzo, me quedé sentada mirando esta situación, solo observando y sin llegar a la acción, hasta que una chica que tiene una tiendita donde arrienda tablas para surf, se estaba metiendo al mar con su tabla, se detuvo un momento, dejó su tabla a un lado y comenzó a recoger la basura. Durante unos minutos la observé y constaté que rápidamente la situación comenzaba a cambiar y que, aunque fuera solo una persona recogiendo la basura, el resultado era de alto impacto. Así fue como otro tipo que estaba en la playa le llevó una bolsa para meter los desechos y yo también comencé a recoger. En tan solo unos momentos, la playa estaba limpia. Hago referencia a esta situación para ejemplificar que las acciones individuales, sí tienen un importante impacto global, y que el trabajo de hormiga es nuestra mejor arma para cambiar esta sociedad.

 

Una Vía de Cambio

Una Vía de Cambio

En estos momentos, al año 2018, existen una serie de problemas medioambientales y por nombrar algunos podemos mencionar la sobrepoblación, el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la crisis del agua, la acidificación de los océanos, la contaminación, el desgaste de la capa de ozono, la deforestación, la mala distribución de los alimentos, etc. Son varios, todos diferentes, pero tienen un factor común y es que son causados por nosotros, los seres humanos. La pregunta ahora es por qué, y creo tener esa respuesta, es porque no hemos aprendido a respetar, nos enseñaron a obedecer, a competir y velar por nuestros propios intereses, nos cuesta mirar a nuestros pares, a la naturaleza, a la biodiversidad del entorno y la nuestra, somos todos diferentes y no nos aceptamos, muchas veces no vemos las necesidades del otro.

Pensando en lo cotidiano, podemos observar que día a día estamos constantemente eligiendo y somos libres de ello, entonces, a la hora de elegir y de actuar inmediatamente estaremos generando una consecuencia, es imposible pasar por la vida sin tener un impacto, pero si este es menos negativo, podría ser mucho mejor. Nos levantamos y prendemos la ducha, intentemos que no sea demasiado larga y estaremos ahorrando agua; cuando hagamos las compras privilegiemos el comercio limpio, justo y no compremos excesivas cosas con envoltorios, así reduciremos la basura; cuando organicemos los desechos, intentemos separarlos y compostar lo orgánico, podremos nutrir el jardín y disminuir la basura en al menos un 50%; si compramos cosas nuevas para la casa, procuremos regalar las antiguas a alguien que las necesite; elijamos bien nuestro sistema de calefacción y frío, procuremos contaminar lo menos posible; en el jardín privilegiemos las especies nativas por sobre el pasto y otras, necesitan menos agua y menos cuidados; apaguemos las luces si no las estamos usando; intentemos reducir el uso y consumo de químicos, nos hacen mal a nosotros y al planeta; con nuestros pares, sería bueno caminar aunque sea algunas horas en los zapatitos del otro antes de criticar y de juzgar, a nuestros hijos no les enseñemos a obedecer y callar, enseñemos a pensar, cuestionar y respetar, es la única forma, la vía de cambio está dentro de nuestro hogar y nosotros somos los encargados de realizarla, hagámoslo con armonía, con ecología, con sabiduría, trabajemos con amor y tendremos un mundo mejor.