Un día mientras tomaba un café en la casa de mi vecina July, ella comenzó a soñar y hablar sobre que imaginaba construir una huerta donde el centro fuese un espiral. Lo que recuerdo que recalcó ella fue que de aquí a que lo lograra pasaría mucho tiempo porque era difícil de hacer y se necesitaba mucho trabajo que no daba para hacerlo sola. Así fue como nació la inspiración en esta oportunidad, donde aparecieron los recuerdos de algunos espirales que yo había hecho en Chile y le comenté y mostré fotos de cómo habían sido trabajados. En ese momento conversamos sobre la posibilidad de hacer un taller de huerta en espiral donde existiría un beneficio común; para empezar serían reutilizadas 180 botellas de vidrio que hoy en día estaban en el abandono de un bar que ya no tenía esas botellas en circulación, luego las personas que asistieran aprenderían a hacer un espiral de hierbas, hortalizas y flores, yo comenzaría a formar redes y ganaría algo de dinero haciendo una de las cosas que más amo en la vida que es enseñar. Sumamos a ello que las personas pagarían un precio módico para almorzar rico en la casa de las vecinas Lauri y Angeli y finalizarían la tarde dando un paseo por el río, y July se quedaría con una hermosa huerta en su hogar. Y como me encanta eso de “se pensó y se hizo”, pusimos fecha y comenzamos a trabajar.

Finalmente llegó el día, teníamos todos los materiales y nuevamente un texto cortito para entregar de material preparado por mí y traducido al portugués por July. Estuvimos alrededor de 4 horas, trabajando 16 personas, en su mayoría mujeres y algunas con sus hijos/as. Fue lindo, hablamos mucho sobre la relación entre la nutrición del suelo, las plantas y las personas; conversamos también sobre la energía de los alimentos y sobre los beneficios de trabajar sobre un espiral. Fue un goce conjunto y tremenda alegría por su realización y belleza de lo construido entre tanta gente linda.

Por mi parte, tuve la oportunidad de reencontrarme con algunas de las chicas que habían asistido al taller de bokashi y de conocer gente nueva como Carlos que trabaja con el bambú y otras personas relacionadas a temáticas de permacultura. Así es como se van formando las redes y unos ayudando a otros conseguimos potenciar nuestros trabajos y pasiones.

Por acá dejo lo que entregamos como texto…aunque debo aclarar que lo más importante fue lo que fluyó en la conversación y trabajo grupal.

 

HUERTA EN ESPIRAL

 

La huerta en forma de espiral es una técnica de cultivo milenaria, con la que puedes cultivar todo tipo de plantas como hierbas, hortalizas y flores. Aquí se puede trabajar con diferentes propósitos; como el de reciclar algún material tipo botellas de vidrio o plástico, aprovechar de manera muy eficiente el espacio y el agua, manejar factores de luz, sombra, humedad, y en especial, generar un pequeño espacio de biodiversidad y sinergia entre especies, potenciando el crecimiento y el adecuado desarrollo de las plantas.

El espiral busca reproducir esa energía circular generada por la naturaleza representada por elementos como el ADN, la circulación del aire, las galaxias, la forma en que se desarrollan algunas semillas, moluscos como el nautilus, flores tipo girasol y la formación de las telas de araña, entre otros.

Con la construcción de una huerta en espiral, se conseguirá cultivar alimentos libres de químicos, con un alto grado de energía vital, y una serie de consecuencias positivas para el medio ambiente, para quien los cultiva y para quien disfruta de sus cosechas.

 

Para construirlo…

  • El material: Lo ideal, sería usar algún material de reciclaje cómo, por ejemplo, botellas de plástico rellenas de arena, botellas de vidrio (vino u otros licores), también se pueden usar piedras, ladrillos o madera.
  • El tamaño: Se puede realizar de distintas formas y medidas. Para un espiral de fácil manejo puede ser de unos 1,60 metros de diámetro por 1 metro de altura. Con estas medidas podemos acceder al centro desde cualquier punto, sin pisar la tierra ni subir por los laterales. De todas formas, puedes hacerlo más alto o más bajo (incluso puede ser totalmente plano) y más grande o pequeño según desees.
  • La forma: El espiral lo puedes hacer de adentro hacia fuera, o de afuera hacia adentro. También lo puedes hacer cerrado en su diámetro más grande o dejarlo abierto e instalar una pequeña fuente de agua en la parte que da término al espiral, donde puedes poner alguna planta acuática o una hortaliza de altos requerimientos hídricos como los berros.
  • Las plantas: Puedes elegir plantas como menta, orégano, ciboulette, lechugas, manzanilla, rúcula, rabanitos, perejil, cilantro, cebollines, aloe, caléndulas, etc. Lo único que debes procurar, es que no sean plantas muy grandes para que no ocupen mucho espacio y no sea necesario tanta mantención de poda.
  • Ubicación: Elegir una superficie relativamente plana y que tenga como mínimo unas 4 a 6 horas de sol al día. Lo ideal es una orientación donde llegue sol de mañana. Debes tener acceso directo al agua para regar sin dificultad.