En este día sábado, se organizó un paseo con los niños a la aldea Katú de Potiguara, con la intensión de que conozcan un poco sobre la realidad indígena de la zona donde viven.
Nos sumergimos en la mata atlántica por más o menos una hora de caminata y llegamos a un lugar de reuniones donde normalmente ellos hacen sus rituales de luna y otros. Nos mostraron parte de su cultura a través de danzas, cantos, rituales, historias sobre el palo de fuego y cuentos mágicos del bosque. Hicimos un ritual de limpieza con humo y luego nos bañamos todos en el río de purificación, para luego comenzar con los juegos de arco y flecha y de la peteca, ya que parte importante de la cultura la conservan por medio del juego y la danza. Invitaron a los niños a pintar sus caritas con la semilla de un árbol llamado Urucúm, que es la que usan desde tiempos ancestrales para hacer sus marcas según tribu a la que pertenecen.
La mañana se hizo corta, el tiempo se pasó volando y lo disfrutamos a concho. El cacique contó la situación a la que se han visto presionados por causa de los cañaverales y la expropiación de tierras indígenas, habló de cómo han ido talando todos los bosques para producir la caña y de la pobreza a la que se ve sometida la gente cuando la sacan de sus tierras. Hizo hincapié sobre la necesidad de cuidar el bosque, el agua, los animales y, sobre todo, de la necesidad de respetar a los seres humanos.
Fue un lindo día de aprendizaje para todos los que participamos.