Después de pensar bastante en el proyecto de hacer un bosque de alimentos, también he decidido hacer una huerta de unos 10 x 15 mt2 que tendrá solo ese objetivo por siempre, ser huerta. Esto, debido a dos razones; la primera es que mientras los árboles estén pequeños, el sistema de árbol combinado con huerta funciona perfecto, pero si luego de unos años quiero dejar crecer los frutales, algunas hortalizas de la huerta se deben desplazar a otro lugar (por las necesidades de sol). El otro motivo de real importancia, es la disposición de materiales, ya que es diferente comprar 50 mt de malla gallinero que 600 mt y lo mismo proyectado a escala en almácigos, árboles, plantas, mano de obra, etc. Así, concretando la idea, junto a Carliños marcamos cual sería el mejor lugar para ésta, tanto por un tema de sol, circulación y aprovechamiento del lugar.

Finalmente proyectamos un espacio de 150m2 en los cuales hemos diseñado tres canteros (así les llaman por acá) o bancales. Uno es de 8x1 m y dos son de 7x1, con pasillos de 50 cm y un pequeño vivero para la reproducción de plantas de 2x5 m aprox. Calculando así, tener una producción que si bien no da para cubrir todas las necesidades alimenticias familiares, si da para ser un aporte y, sobre todo para comenzar a experimentar en producción tropical. Un punto a considerar, es que me gusta trabajar en huertas pequeñas con la construcción de bancales por diferentes motivos; éstos le dan un orden al espacio de trabajo, permiten contener de mejor manera la materia orgánica que se va formando sin perderla por lluvia ni arrastres, se evita pisar en el lugar de cultivo y por ende la compactación que esto origina, se puede cultivar de manera realmente intensiva y se disminuye la aparición de plantas espontáneas no deseadas.

Tomadas las medidas, he conseguido en el mercado unos 50 metros de malla gallinero para cercar y un par de bisagras para la puerta. Este para mi es el primer paso ya que hay muchas gallinas y cabras alrededor. El resto de los materiales será madera que sacaremos del mismo bosque.

Han pasado ya un par de semanas que fueron dedicadas a jardinear el entorno de la casa mientras lográbamos terminar de cercar el sector de huerta y de rellenar el primer bancal de siembra. Para preparar el suelo, cavamos un poco hasta lograr unos 50 cm de profundidad. Luego comenzamos picando ramas en trozos de 30 cm aproximados y esa fue la base de la cama. Después pusimos una capa de hojas y sobre eso, tierra recogida del mismo bosque del lugar. Después de unas cuantas lluvias agregamos una buena capa de guano de vaca; otro poco de tierra del bosque y finalmente devolví los primeros 10 cm de la tierra sacada en la excavación inicial (capa con mayor contenido de materia orgánica y actividad biológica). Así, ya estaba lista una cama de 8x1 y procedí a sembrar y plantar. En paralelo, comenzamos junto a Carliños a hacer el riego.

Para la siembra, dividí el bancal en dos y en la primera mitad trasplanté las diferentes variedades de tomate que tenía, donde entre ellos puse albahacas de diferentes variedades, cebollines, cilantro y perejil. En la segunda mitad sembré hojas como mizunas, rúculas, lechugas y tatsoi.

 

El riego, lo hicimos entubando el agua desde el sector de la torre de agua, avanzando unos 30 metros hasta el sector de la huerta. Ahí va a quedar cada bancal con una llave y dos cintas de riego. El goteo por acá parece que no se usa mucho, ya que por donde pregunté, no encontré más que la tubería y una que otra pieza de unión, sin encontrar lo más importante que es el gotero. Es por este motivo que finalmente conseguí unas cintas de riego que las usan para pasto y lanzan un chorrito fino y suave en varios puntos de ella. Si pensamos en hortalizas de hojas, este sistema donde también se riega la hoja es ideal por un tema de calor y deshidratación, sin embargo, para plantas como tomate que son sensibles al ataque de hongos, es preferible el riego directo al suelo e idealmente goteo. Así es como fui bajando la presión de la llave para convertir esa pequeña lluvia en casi gotas. Vamos a ver cómo resulta…

Ya ha pasado una semana desde la siembra del primer bancal y las plantas van bastante bien, a excepción de los tomates que están en franca marchitez y aún no tenemos certeza de qué les pueda estar sucediendo. Si bien no me parece nada fantástico que los tomates hayan enfermado, lo bonito ha sido ver como todos aquí alrededor han intentado ayudar y ver qué les puede estar sucediendo…han sido momentos de conversaciones entre vecinas, el pedrero, Carliños, July, Angely y todos en conjunto barajando hipótesis e intentando buscar una solución. Incluso mi amiga Paz desde Australia pensando en los tomates de la huerta y tratando de leer que es lo que les puede estar sucediendo. Y cómo nutre esta situación, todos juntos por un viaje a la resiliencia.